Antonio Gades, querido y admirado por todos nosotros quien con la fuerza de su danza nos trasmitìa el espìritu de lo mejor del flamenco y la danza española. En la Plaza de la Catedral se luce una escultura suya en broce recostada a una de sus columnas, se perpetua en ella su imagen y la imperecedera indentidad que tenemos cubanos y españoles. Sus restos mortales se guardan en el Oriente del paìs como ùltima voluntad de sus deseos.
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