jueves 31 de mayo de 2007

museo rodante


La Habana es una extensa ciudad de aproximadamente 744 kilòmetros cuadrados, recorrerla es un arduo trabajo y un contraste
increible, lo mismo podemos transportarnos en un lujoso auto de las dècadas de los años 40 ò 50...
Aqui tenemos un "almendròn", asi solemos llamar a los autos antiguos que nos trasladan de un extremo al otro de la ciudad. Con implantes de todo tipo van por las calles recogiendo pasajeros quienes mucho antes de acomodarnos en sus flamantes asientos escuchamos un alerta del chofer: "cuidado al cerrar no me tire la puerta"!


Y aquì tenemos a este híbrido entre camión y ómnibus que por su aspecto simula las jorobas de un camello y que por los años 90 obtuvo el tìtulo de "vanguardia nacional del transporte".
Montarse en el camello no es fàcil, primero hay que pensarlo dos veces y cuando una se decide debe hasta persignarse...alcanzar asiento serìa un milagro de los que ya no se realizan, ojalà toque ir de pie no muy apretada y, asi la gente va encontrando su acomodo hasta culminar el feliz viaje entre protestas y jocosidades.